jueves, 7 de agosto de 2008

Concestable, el Palacio del Consenso

El recorte, privatización y falta de desarrollo de las políticas sociales, el urbanismo duro e insostenible y la negativa a abrir la participación ciudadana en el Ayuntamiento de Pamplona, son tres de las cuestiones más negativas del actuar de UPN en el Ayuntamiento en los últimos años, con su Alcaldesa a la cabeza.

En el ámbito de la participación ciudadana las malas formas son amplias y conocidas. Falta de transparencia y de información a la ciudadanía y a los grupos municipales de la oposición, negativa a impulsar los Consejos de Barrio, nulo diálogo en la polémica del Euskal Jai, ordenanzas muy restrictivas de la participación ciudadana, trabas continuas a las asociaciones vecinales…, y quizás, el hito más destacable, el desprecio a las 25.000 personas que solicitaron una consulta popular sobre el parking de la Plaza del Castillo.

Sin embargo, en estos años de gobierno de UPN, el único proceso participativo en el que las asociaciones ciudadanas participantes habían concluido con satisfacción, fue el Foro de Participación Urban, en el que estuvo presente la mayor parte del tejido asociativo de la zona.

En dicho Foro, tras numerosas reuniones, sesiones de trabajo, informes técnicos y un largo etc., se puedo concluir con un Plan de actuaciones concretas y ambiciosas, muy consensuado entre todos los grupos municipales y las asociaciones ciudadanas de todo tipo.

Tan es así que la propia Unión Europa, principal financiadora del Plan Urban, ha reconocido al mismo como ejemplo de buenas prácticas en el ámbito de la participación ciudadana, llegando incluso a denominar al proyecto del Palacio del Condestable como “el Palacio del consenso”.

Sin embargo, y ante la decepción del tejido asociativo y los grupos de la oposición, el equipo de Yolanda Barcina ya ha comenzado a incumplir los acuerdos adoptados en su día, y a adoptar estrategias dilatorias que eviten seguir apostando por la participación y el consenso.

Como ejemplo destacable del incumplimiento tenemos el caso del Centro de Asociaciones. Este, ubicado provisionalmente en la calle San Gregorio, estaba previsto y aprobado en el Foro Urban, que se trasladaría definitivamente al nuevo edificio de los ascensores de la Rochapea. Pues bien, sin diálogo con nadie y unilateralmente, UPN decide que la tercera planta de ese edificio sea un restaurante-cafetería.

En el caso del Palacio del Condestable puede ocurrir algo similar si no lo evitamos. Recientemente y saltándose los acuerdos del Foro Urban que definen los usos del futuro Civibox del Condestable, UPN anuncia la ubicación permanente del museo Pablo Sarasate. Finalmente, y ante la protesta de los grupos de la oposición y las asociaciones vecinales, dan marcha atrás y afirman que se trata únicamente de una exposición temporal.

Sin embargo, hoy nos encontramos que pese al compromiso de UPN a la pronta convocatoria del Foro Urban, ha llegado el verano sin hacerlo, pese a que está anunciada la próxima inauguración del centro para el próximo septiembre.

El buen trabajo realizado por técnicos, asociaciones vecinales y grupos municipales, dio como resultado un proyecto de Civibox para el Condestable muy pegado a las demandas y necesidades de la ciudadanía. Pendiente quedaba, y queda, el debate sobre la propuesta del tejido asociativo del barrio para que la gestión del mismo, siguiendo con el espíritu del Foro Urban, contase con un órgano de participación ciudadana.

Hay que tener en cuenta que hoy día, unas de las quejas más habituales del tejido asociativo de la ciudad hacia la gestión de los civibox, es la falta de espacios de participación ciudadana que redundarían, entre otras mejoras, en la coordinación de la programación con las actividades socioculturales propias de los diferentes barrios (evitando como ocurre solapamientos), una mejor adaptación a las necesidades y demandas de la población, y una mayor apertura de estos centros a las propias necesidades de las diversas asociaciones vecinales.

El proyecto del Condestable nace del consenso y la participación ciudadana. Siguiendo por esta senda, podría concluir en un proyecto ejemplarizante, participativo y realmente incardinado en el barrio, que, si la experiencia resultase positiva, podría posteriormente extenderse al conjunto de Civibox de la ciudad. Todas y todos (vecinos y grupos municipales) estamos por seguir con un diálogo sincero y constructivo. ¿Está UPN por esa misma labor, o se impondrá el “espíritu de la Plaza del Castillo?

Txema Mauleón
Concejal de Iruña por Nafarroa Bai y mimbro de Batzarre.