miércoles, 24 de septiembre de 2008

San Fermín txikito 2

Mal día para la fiesta, la convivencia e incluso para la democracia. Una asamblea vecinal (curiosamente con integrantes de otros barrios y pueblos), decide, ante el veto de UPN de algunos actos, suspender las fiestas de San Fermín txikito. Ni que decir tiene que, el caciquismo de UPN está en el origen del problema, prohibiendo actos que tienen el aval de la mayoría del pleno municipal. Ahora bien, tomar una decisión así (si además va acompañada del boicot a los actos del Ayuntamiento), perjudica a todo el barrio y a sus visitantes, deja a los niños sin sus actividades, deja a los ciudadanos sin unas fiestas realmente sentidas y vividas. Las fiestas son del barrio y para el barrio, como rezaba el lema de la manifestación del pasado sábado, todo el barrio no estaba en esa asamblea, y algunos de los que estaban, ni siquiera lo eran.

No es fácil la cuestión, hay un choque de legitimidades. Una comisión de fiestas integrada por vecinos del barrio ha venido organizando las fiestas durante décadas. Tiene derecho a organizarlas, pero ¿también a suspenderlas? Cuando a alguien se le da una competencia para que haga algo es para hacerlo, no para suspenderlo, de lo contrario, la institución (ayuntamiento) que representa al conjunto, tiene el deber de que los ciudadanos y ciudadanas no se vean privados de ese servicio. El problema es que, como en este caso, UPN con subterfugios legales ni siquiera acepta el mandato de la mayoría de la institución. Un lío que finalmente perjudica a todos. Nuevamente, los extremos se tocan para perjuicio de la mayoría.